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El Problema con el Ahora (Español)


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Acabo de regresar de Cancún, México. Se sintió surreal porque me quedé en el mismo resort que visité hace cuatro años. En ese entonces, estaba al borde de una decisión: dejar mi trabajo remoto de consultoría y darme, por fin, una oportunidad completa de vivir mis sueños como actriz, escritora y cantante.


El trabajo que dejé no era malo. De hecho, estaba alineado con mis pasiones: trabajar en los sectores artísticos y culturales, realizando estudios que demostraban su valor económico. Pero me sentía una cobarde por mantener un “day job” en vez de lanzarme de lleno a la vida de una estrella. (Recuerden, en éste blog yo hablo directo.)

Cuando de repente se me presentó la oportunidad de producir un cortometraje, lo tomé como una señal del universo. Renuncié. Me lancé con los dos pies. Por primera vez, me sentí como una free bitch.



Los Altos y el Golpe

Producir ese cortometraje fue un curso intensivo en las realidades de la industria. Por suerte, trabajé con un equipo increíble de mujeres, y la película ganó varios premios. Pero cuando terminó, también terminó mi trabajo.


Viví de mis ahorros y me entregué por completo a la actuación y la música. Me uní a un gimnasio de CrossFit para tener estructura, escribía canciones cada semana e incluso empecé una banda latina con un amigo. Pero con el paso de las semanas y luego los meses, mis finanzas se secaron, mi relación se desmoronó y mi carrera se estancó. El camino de ladrillos amarillos que pensé estar siguiendo desapareció bajo mis pies, y ciertamente estaba muy lejos de Kansas.



Desvíos que Fueron Vehículos

Eventualmente tuve que volver a trabajar. Primero, en la recepción de un estudio de yoga, lo que me llevó a una beca para un entrenamiento de 200 horas como maestra de yoga. Después, en un restaurante Cajun en Carencro, donde trabajé durante el último año y medio. Más tarde, trabajé para una empresa de joyería, atendiendo mercados comerciales en todo el país.


En ese momento, estos trabajos parecían desvíos. Ahora los veo diferente. No eran obstáculos para mi sueño; eran vehículos. Me dieron estabilidad, recursos y regalos inesperados: disciplina, perspectiva y confianza… Malentía.



El Verdadero Problema con el Ahora

Mirando atrás, veo un patrón: trato el presente como si fuera un obstáculo en vez de parte de la historia. Cuando el progreso se siente invisible, me entra el pánico, cambio de camino o etiqueto el momento como fracaso. Pero la verdad es que el ahora nunca se desperdicia. Mi problema con el ahora es… que no he tenido los ovarios para confiar en él. Diablo. Ahí está.


Pero no tengo una razón para no confiar. En los últimos cuatro años, he sido protagonista en Violet Butterfield: Makeup Artist for the Dead, una de las mejores películas en las que he trabajado (¡y que se presentó en Puerto Rico!). Me he vuelto más fuerte y más segura gracias al CrossFit. Interpreté a Mimi Márquez en RENT. He escrito música, formado una banda y me he presentado en vivo. Tengo un álbum en camino (¡noviembre 2025!) y produje un largometraje, The Cramps: A Period Piece. Todo eso pasó en el ahora, incluso cuando estaba convencida de que estaba fuera de rumbo.


He desperdiciado tiempo enfocándome en la ausencia de lo que deseo, en vez de la presencia de lo que ya tengo. Me ha faltado la confianza para saber que estoy desarrollándome  junto con la vida y que todo lo que necesito es seguir teniendo la malentía de ser yo misma. Solo necesito confiar en que el camino se va desarrollando conmigo. Ugh. Que perra. Déjame dejarlo claro para mí otra vez, para no seguir dando vueltas:


Simplemente no he tenido los ovarios para confiar en mí misma.



Una Nueva Manera de Verlo

Así que respiro profundo. El ahora no es toda la película (obvio). Es solo una escena, y mi historia sigue en producción. No sé cuál será el final, pero eso no significa que la trama no esté avanzando ni se valla poniendo mejor. Cada día es otro episodio. Mi personaje sigue desarrollándose.


El trabajo, la espera, los desvíos… todos son parte de la historia. El problema no es con el ahora en absoluto. Tal vez el problema es que sigo intentando “encontrar” el camino en vez de confiar en que ya estoy en el camino correcto.


"Confía en ti mismo: cada corazón vibra con esa cuerda de hierro", Ralph Waldo Emerson

Mucha Malentía

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