Elección: la cerradura y la llave
- Londri Room
- Oct 28
- 3 min read
Updated: Oct 29

Elegir. Es intimidante. Es limitante. Es… ¡la muerte de una posibilidad!
Para los amantes de la astrología, es el temor de mi luna en Géminis. Recientemente aprendí sobre otro arquetipo con un temor parecido, uno de la psicología romana antigua llamado Puella Aeternus, o “la niña eterna”.
La Puella Aeternus nunca termina de crecer. Es encantadora, creativa y llena de potencial, pero tiene dificultades para comprometerse, asumir responsabilidades y enfrentar las limitaciones de la vida adulta. Vive una “vida provisional”, soñando más que haciendo. Uy. Qué parecido tan horroroso.
Para mí, elegir siempre ha sido como una declaración; una afirmación de quién soy… y de q quién no soy. Pero ahí es donde se complica la cosa. “Ser o no ser” ha sido mi lema silencioso. Como deseo una vida en particular, me resisto a comprometerme con cualquier cosa que se sienta “provisional”. He rechazado trabajos e incluso papeles de actuación porque los sentía demasiado pequeños o limitantes. Pero mientras un mundo de infinitas posibilidades suena vasto y liberador, resulta ser una bola de hierro. Una cerradura sin llave.
No puedes caminar un camino si nunca eliges uno. Y sí he tomado decisiones: he perseguido mis sueños, hecho audiciones, firmado con un agente, escrito un álbum, actuado y producido mis propios proyectos. Pero no creo haber elegido creer en mí lo suficiente como para confiar en que, sin importar qué, mi vida es mía, y que pase lo que pase, siempre estoy en el camino.
He tratado el presente como algo temporal y el futuro como lo real, persiguiendo una visión brillante justo fuera de mi alcance mientras el presente se escurre silenciosamente hacia el pasado. Ese darse cuenta me pegó fuerte. Hay una parte de mí que se siente tonta. Vivo en Lafayette, Louisiana, y aunque he construido una vida hermosa aquí, estoy lejos del centro de la industria del cine, el teatro o la música. Irónicamente, evito comprometerme con nada aquí porque sigo diciéndome: “En cualquier momento me mudaré a una ciudad donde la industria está en auge.”
Pero no lo hago. Porque tomar esa decisión significaría poner fin a esta vida: mis amistades, mis rutinas, la versión de mí que se siente segura. La versión con un trabajo flexible y las excusas perfectas para justificar por qué aún no he ‘llegado’.
Lo curioso de la Puella Aeternus es que no es vaga… le encanta tomar acción, planear, optimizar. Dice: “Si quiero eso, entonces debo hacer esto perfectamente.” Y así, se la pasa estratégicamente planeando sin parar. Para mí, eso ha sido pasar horas viendo entrevistas de actores, estudiando tendencias de marketing, cambiando mi marca una y otra vez, trabajando doble turnos para ahorrar para mi arte, creando planes de redes sociales de 30 días…Todo eso parece productivo, pero en realidad son distracciones. La puella, como vampira, chupa el coraje para decidir, comprometerse y confiar por que teme la decepción. Planifica pero no compromete.
He intentado reemplazar el cambio con la estrategia pero al hacerlo, he evitado elegir. Elegir significa estrechar el camino — y eso da miedo. Pero también es el antídoto para dejar de correr en círculos. Elegir da dirección. No elegir se siente seguro, pero es una seguridad que me impide jugar el juego.
Elegir, entonces, no es solo una llave: es la llave. La estaca, la cruz, el antídoto contra la enfermedad vampírica. Es el primer paso en el camino; la causa de mil efectos que pueden llevarte exactamente a donde estás destinada. Cuanto más dispuesta estás a elegir, más co-creas con otros y con el Universo.
Y eso es lo que he estado evitando…Pero quiero VIVIR. Quiero trabajar y desarrollarme profesionalmente, crecer, construir amistades. Quiero elegir y, pase lo que pase, haré lo mejor que fokin pueda.
Es dramático, lo sé. Pero “el mundo es un escenario”.
Y por fin estoy lista para subir al mío.



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